Educación sexual en familia: un reto para los padres de hoy.

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Los niños se desarrollan física, afectiva, social e intelectualmente, eso lo sabemos todos. Pero es que los niños también se desarrollan sexualmente, y aquí es donde nos podemos encontrar los padres con un obstáculo. Todavía hoy en día en muchos hogares el tema es considerado tabú y se rodea de algunos mitos completamente falsos como, por ejemplo que “la información sexual puede confundir a nuestros hijos”.

La sociedad en la que vivimos nos guste o no es el entorno donde se desarrollan los hijos. Sabemos que las informaciones, las imágenes, etc. que, entorno a la sexualidad, reciben nuestros hijos, no son las más adecuadas para ellos, para su crecimiento. Entonces ¿cual es el papel de la familia?, creo que la presencia y la disposición de los padres es clave, que debemos estar dispuestos a contestar preguntas y expresar nuestros valores, también a filtrar algunas de las informaciones que los pequeños reciben, porque de lo contrario no habrá nada que se anteponga entre los estímulos erotizados o la presión de los cánones sociales, y los niños.

Podemos esperar que los niños nos pregunten, aunque generalmente lo hacen antes de la preadolescencia, y cuando lo hacen es por que esperan que su curiosidad sea satisfecha. Si los pequeños no encuentran las respuestas en su hogar, es bastante probable que recurran a amigos, Internet, etc… porque el hecho de que los padres por uno u otro motivo no estén dispuestos a responder a sus hijos, no quiere decir que a ellos les desaparezca la curiosidad como por “arte de magia”.

Una de las preguntas que más le interesa a los niños es (obviamente) “¿cómo se hacen los bebés?” , parece que contestarla cuando aún son muy pequeños no reviste demasiadas complicaciones. A un niño (aún bebé) de 3 o 4 añitos es posible decirle que el bebé va creciendo y formándose poco a poco en la barriga de mamá, si la curiosidad va más allá quizás debería saber que existe un componente relacionado con el amor que se tienen sus padres y con el amor que sintieron por la niña o el niño, aún antes de nacer.

Pero ¿qué ocurre cuando el niño tiene ya 7 u 8 años?, pues que ya está preparado para escuchar una respuesta mucho más concisa, algo que más adelante le explicaran en el cole pero ahora quiere saber ya. El tema de la concepción y la curiosidad que despierta en las criaturas sólo se puede responder de una forma: lo que ellos piden saber es cómo se produce, seguro que más adelante podremos ampliarles la información y hablarles sobre bebés-probeta, parejas del mismo sexo que tienen hijos, etc. al fin y al cabo también se trata de educar en la diversidad.

Las claves de la educación sexual en familia son: naturalidad, una actitud abierta hacia el diálogo, y no mentir jamás. Los padres nos podemos sentir cohibidos ante determinadas preguntas, aún así jamás deberíamos eludir la cuestiones que nos plantean, es mejor explicarle claramente a nuestro hijo que nos resulta muy complicado contestarle e intentar buscar textos / videos sobre educación sexual que nos puedan servir de apoyo.

No olvidemos que a hablar se aprende hablando, y a callar callando. Por lo tanto intentemos no desaprovechar las oportunidades de educar a nuestros hijos, de escucharles, de conocer sus preocupaciones.

Además de responder sus preguntas explícitas o implícitas, podemos acompañarles en este proceso, ¿cómo?. Desde que son muy chiquitines empiezan a ser conscientes de que los órganos sexuales de chicas y chicos son diferentes, aprovechemos para referirnos estos órganos llamándolos por su nombre (y no con palabras vulgares). También puede que quieran saber “cómo son sus padres desnudos” y aquí vuelve la naturalidad, porque tan natural es mostranos ante nuestros hijos como explicarles que nos sentimos incómodos si nos ven.

He hablado de las preguntas, aunque también quería recordar que a partir de una determinada edad (quizás 9 o 10 años) es posible que no planteen las dudas abiertamente, no caigamos en el error de que ya lo saben todo y no nos necesitan para resolver inquietudes. Quizás podríamos ayudarles comprándoles un libro u aprovechando algunos de los momentos educativos que la cotidianeidad nos brinda: una noticia, el estante de compresas en el supermercado, ...

Cuando nuestras chicas y nuestros chicos se acercan a la adolescencia necesitarán saber también sobre la menstruación o sobre los “sueños mojados”, desde mi punto de vista sería importante nuevamente que los padres estuvieran dispuestos a escuchar y hablar, y que fueran capaces de anticiparles estos y otros cambios a sus hijos, para ayudarles a que se sientan más tranquilos y más cómodos con esos cuerpecitos que empiezan desarrollarse.

Imagen | phaewilk 

En Peques y Más | Hablar de sexo con los niños 

 

 

  

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