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Ya hemos hablado en ocasiones anteriores sobre la “educación sexual en familia”, que no es más que permitir que estos temas se planteen dentro de casa con la mayor naturalidad posible y dejando que los peques muestren su curiosidad hacia algo que forma parte de nuestra propia naturaleza.

Si recordáis, habíamos planteado el tema como un reto para las familias de hoy, y habíamos expuesto con profundidad las implicaciones que tiene, también dedicamos un post específico a la sexualidad en adolescentes y jóvenes.

Y hoy me gustaría abordar de forma clara y directa cuáles son las razones que (a mi modo de ver) podemos tener los padres para hablar, plantear dudas, guiar, cuestionar… los diferentes aspectos de este tema con nuestros hijos:

A todas las edades:

1.-Si aceptamos conversaciones con nuestros hijos, si nos mostramos dispuestos a facilitarles más información, si aceptamos sus planteamientos… estamos mostrándoles que la sexualidad (además de formar parte de nuestras vidas) es algo bonito. Así sus vivencias en el futuro serán saludables.

2.-Una buena educación sexual libre de mentiras, culpas, tabús y mitos protege del abuso sexual.

3.-Podemos conseguir que los niños se hagan respetar a partir de la aceptación de uno mismo y de los demás, también así conseguiremos que respeten los deseos de las personas con las que tengan algún tipo de relación en el futuro.

4.-Cuando estamos receptivos y no culpabilizamos por querer hablar sobre sexualidad, cuando tampoco frivolizamos las preocupaciones de los chicos: ellos confían cada vez más en nosotros, la puerta se abre para que cuenten con sus padres cuando surjan problemas.

5.-Hablar claramente y escuchar atentamente es utilizar la comunicación, y esta es la herramienta más poderosa que las familias tenemos para educar… y para anteponernos ante la cantidad de estímulos eróticos y violentos que reciben los peques.

En la adolescencia:

6.-Para expresar la erótica es necesario disfrutar, para disfrutar uno tiene que olvidarse de algunas preocupaciones relacionadas con los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual. Una buena información puede ayudar pero ellos deben sentirse seguros de poder plantear dudas con sus parejas, de poder negarse en un momento dado, de escoger… uno se siente seguro cuando en su casa le han mostrado que es posible y que tiene capacidad de decisión.

7.-Los padres también hacemos educación sexual para que respeten todas las orientaciones y todas las formas de expresión, para que dispongan de criterios que les permitan diferenciarse y distanciarse del “grupo” cuando lo que oyen y lo que ven difiere de sus valores.

8.-Las inseguridades desaparecen cuando alguien te ha anticipado con serenidad y desde la experiencia los cambios hormonales que acompañan a los adolescentes. También desaparecen cuando alguien que te ama te asegura que eres único y diferente, y que no hay motivo para preocuparse si tu cuerpo tarda en desarrollarse.

9.-Queremos confiar en ellos para que cada vez tengan más autonomía y sean más responsables, esta es otra de las razones para hablar de sexualidad.

Y por último:

10.-Hacemos educación sexual por que amamos a nuestros hijos y porque aunque no podemos (ni queremos) privarles de todas las experiencias frustrantes que tendrán, deseamos que tengan un crecimiento saludable y acorde a sus deseos y necesidades.

Recordad que no es necesario ser expertos, que no pasa nada si un día no tenemos ganas de hablar (siempre que los niños conozcan nuestra predisposición), que los niños confían en nosotros, que es mejor no pedirles su opinión aunque debamos manifestar nuestros valores. Y sobre todo que al responder nos podemos guiar por nuestra intuición, nada más (y nada menos), así de fácil o de complicado. Nadie lo hará mejor que nosotros.

Imagen | Chi en Morguefile
En Peques y Más | Hablar de sexo con los niños (y II)

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