
Hoy es el Día Mundial para la Eliminación de la Violencia sobre la Mujer. Con ese motivo lanzo esta pregunta: ¿De dónde surge un maltratador? Los expertos nos dicen que nadie nace siendo maltratador, sino que es algo que se aprende desde bien pequeño, dentro de la propia familia.
En la mayoría de los casos, quien castiga físicamente o trata de forma agresiva y violenta a sus hijos, aunque lo haga eventualmente, lo hace porque cree que está educando, por el bien de los niños y para imponer una disciplina o límites en la familia. Así, en el sistema de creencias de la persona que pega unos azotes a su hijo o a su pareja, el abuso no es abuso, sino un acto justificable o necesario. De forma inversa, la mayoría de los niños maltratados por sus padres no perciben este trato como violencia, sino que lo asumen como algo normal en su vida y en sus relaciones, por lo menos hasta la adolescencia.
De este modo, se establece una relación entre violencia y amor (es decir la violencia que proviene de aquellos que te aman y a quienes amas), ya que la violencia que proviene de los modelos afectivos básico (los padres) y pasa a formar parte del eje de la personalidad del niño como un modelo de relación en el que es posible, normal y tolerable el ser agredido o maltratado por aquellas personas que uno ama y viceversa.
Las consecuencias que para la vida adulta puede llegar a tener el binomio amor-violencia como modelo vincular y afectivo del individuo son terribles: convertirse en víctimas potenciales de violencia de género o en maltratadores tanto de sus propios hijos como de sus parejas, ya que los niños maltratados crecen sin herramientas para distinguir el amor del maltrato.
Existen trabajos científicos que demuestran que presenciar maltrato entre los padres predispone a los hijos a infringirlo o sufrirlo con sus parejas, especialmente si va acompañado de violencia en otros ambientes como la escuela. En este sentido, la ministra de Igualdad Bibiana Aído ha anunciado unas propuestas para aumentar la protección de los menores expuestos a la violencia machista, como la extensión de la orden de protección de la madre a los hijos menores y la retirada de la patria potestad del padre cuando haya una sentencia firme por un delito de maltrato. Porque los niños no son meros testigos de las situaciones de violencia en su entorno sino también víctimas.
Recordemos siempre que nuestros hijos hacen lo que ven y que nuestro más valioso don y deber y que sólo el cariño y el respeto producirá hombres y mujeres respetuosos.
Agradezco a la psicóloga Violeta Alcocer y la Asociación Criar con el Corazón su ayuda para escribir este artículo.
Foto | Macnolete.
En Peques y más | Campaña “Los niños ven, los niños hacen”, El eterno debate de la bofetada a tiempo.
Comentarios
Ayer un compañero de trabajo me contó un chiste sobre el maltrato de un hombre a una mujer muerto de la risa. Todos los hombres que había a su alrededor se lo celebraron. Por supuesto yo guardé un silencio absoluto y le mantuve la mirada porque no me salían las palabras adecuadas. Al ver mi actitud dijo que es que este asunto le parecía que estaba politizado y que moría al año mucha más gente por causa del tabaco y nadie se manifestaba. Es increíble como hoy en día puedes escuchar a personas jóvenes haciendo comentarios tan absurdos y lo poco concienciados que están de esta problemática.
Seguimos en una sociedad patriarcal, poco a poco vamos avanzando, pero en el camino siempre quedarán grupos de personas que aún piensan que un cachete a tiempo no daña a nadie y lo hacen por el bien del otro.
Es la pescadilla que se muerde la cola, por desgracia.
¿Qué tendrá que ver el tabaco, que lo toma el que quiere? Igual piensa que la culpa es de las mujeres, que se juntan con esos hombres.
Sí, la concienciación de que esto es un problema no ha llegado a todos los españoles. Y se sigue culpando a la víctima.
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