¿Cuál es la diferencia de edad ideal entre hermanos?

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¿Cuál creéis que es la diferencia de edad ideal entre hermanos? no creo que nadie tenga la respuesta correcta y más bien puede que las opiniones se manifiesten según la experiencia de cada familia en la crianza de más de un hijo. Pero yo sí que me atrevo a afirmar sin dudas cuando me preguntan que cuando los niños se llevan menos de cinco años puede llegar a ser muy complicado, y que si tuviera un tercero sería por lo menos seis o siete años menor que mi pequeña.

Seguro que habéis oído hablar de ese proverbio africano que dice “se necesita una tribu entera para criar a un niño”, es totalmente cierto, y además hace un tiempo leí que en algunas sociedades tradicionales también es frecuente que toda la comunidad se implique en la crianza de los pequeños y que los hermanos se lleven varios años de diferencia.

Ciertamente los niños necesitan “muchas manos” durante su crecimiento porque no todo está en cubrir sus necesidades materiales que ya son muchas: alimentación, ropita limpia, etc., pues resulta que los pequeños también requieren que lleguemos a interpretar cuándo necesita abrazos, una dosis extra de amor, tocar la tierra del parque o quedarnos a su lado cuando están tristes. En la sociedad en la que vivimos es habitual que la “tribu” que requieren los niños se limite a un padre y una madre, y que los hermanos se lleven muy poquito (dos o tres años) entre ellos.

Yo me he visto en esa situación y aunque estoy contentísima con mis hijos, los momentos difíciles han sido muchos porque no hemos tenido tribu ni familia extensa que nos prestara brazos que aliviaran nuestra carga. Y es que somos de los que nos gusta atender emociones, pasar mucho tiempo con ellos, realizar muchas actividades juntos dentro y fuera de casa, etc., al vernos con dos bebés nos topamos con la realidad y vimos que no era tan fácil como habíamos previsto.

Pienso (y espero estar en lo cierto) que nunca nadie me habrá oído quejarme, más bien me verán encantada con los niños y disfrutando intensamente de su presencia, es más percibo mi familia como incompleta con “solo” dos hijos, aunque el tercero tendrá que esperar un poco más. Sin embargo sé por mi experiencia que un niño necesitaría exclusividad por parte de sus padres y familia extensa durante al menos cinco añitos.

Cuando un pequeño tiene dos años y llega un hermanito a la familia se sentirá perjudicado porque las personas a las que más quiere ahora tendrán que repartir su tiempo, fuerzas y cariño entre dos bebés, y es que aunque el amor se multiplica sin problemas, no podemos decir lo mismo respecto de las horas del día o de la capacidad real de los adultos

Tengamos en cuenta además que hacia el final de la llamada “primera infancia”, un niño será un poquito más autónomo y seguro que ya tiene su primer mejor amigo con quien compartir momentos de juego, se sentirá más seguro respecto al cariño de sus padres y asumirá varias responsabilidades domésticas como hacer su cama, recoger sus cosas, guardar parte de la compra que llega a casa e incluso lavar la mesa de la cocina.

Para los padres las ventajas de tener dos o más hijos que se llevan seis o más años serán sobre todo sentirse más descansados en la crianza del segundo (o tercero), haber podido dedicarse de pleno a cada uno de ellos, y sobre todo la certeza de tener fuerzas suficientes para atender las necesidades (aunque diferentes) de todos.

Los argumentos más esgrimidos para las personas que aconsejan tener los niños seguidos son que “así jugaran y serán amigos” y “que los padres. En la práctica muchos hermanos se pelean más que juegan, en realidad lo que más necesita un niño en los primeros años de vida es el contacto con sus padres y la presencia continua (o casi) de estos, además para jugar están los amiguitos. Y en cuanto a la intención de concentrar la atención a dos bebés durante un período de la vida casi resulta un poco egoísta porque al afirmar esto no hemos pensado en los niños, sin contar con que parece que estamos diciendo que criar niños es una carga cuando en realidad es algo maravilloso.

Ya no se trata de lo que llamamos “celos” que no es más que una llamada de atención sobre los progenitores, porque independientemente de que uno tenga dos, cuatro, seis u ocho años, en ocasiones se “verá” al hermanito como un competidor de los afectos de papá y mamá, por muy bien que se lleven en la práctica. Es decir los “celos” no tienen por qué ser malos si los progenitores los aceptan y dedican tiempo en exclusividad a cada niño, pero verse privado en parte de lo que uno más necesita cuando tiene dos añitos puede ocasionar una sensación de carencia que acompañará varios años al niñito

Y a pesar de todo criar a niños que se llevan poquito llega a ser muy estimulante y nos agudiza el ingenio y la creatividad de manera sorprendente, sólo debemos aprender a ser mucho más pacientes, a ver la vida como lo ven ellos y a mirarles detenidamente para entender (aunque sólo sea un poquito) qué es lo que necesitan. Creo que finalmente resultan ser años de la vida muy bonitos aunque también agotadores, y sin embargo siempre que alguna familia con un hijo me pregunta mi opinión mi respuesta es siempre la misma: “mejor espera a que tenga cinco añitos y ya te lo planteas”.

Y es que aunque tener hijos no debe ser un cálculo matemático: “cuántos tengo y a qué edad”, “cuántos años se llevará”, etc.… sí que podemos pararnos un poco a pensar en nuestro niño y pensar en sus necesidades, después decidir en función de eso, que no es lo mismo que preguntarle su opinión, porque la decisión obviamente es de los padres. Finalmente y después de todas estas consideraciones estoy convencida de que independientemente de si se tiene un hijo, dos, tres o cuatro (e incluso más) lo mejor es estar junto a ellos y ver sus caritas sonrientes, darnos cuenta de lo afortunados que somos por estar a su lado y verlos crecer.

Esta es mi experiencia y mi opinión, ¿qué pensáis vosotros?. Por mi parte quizás otro día os cuente algunas cosas sobre lo que le sucede al primogénito cuando nace un segundo hijo.

Imagen | tangle_eye
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