Sigue a Peques y Más

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Aunque parezca sorprendente, durante los primeros años de nuestros pequeños, es cierto que la mentira incluso puede ser beneficiosa para su maduración y conocimiento propio. Un verdadero experimento, ya que a través de ellas los pequeños se dan cuenta que tienen una mente y pensamientos propios que pueden o no desvelar a los demás.

Una vez pasados esos primeros años de las “pequeñas mentiras de reconocimiento”, seguro que podremos ir explicando a nuestros hijos que las mentiras no son algo positivo en la vida de las personas, y que es mucho mejor ir con la verdad y la valentía por delante.

Pero ¿quién no se ha encontrado alguna vez con una pequeña mentira de su hijo? es por eso que queremos hablar hoy sobre: como actuar en el caso que nuestros hijos mientan.

Para ayudaros en esta tarea, os dejamos algunos consejos que nos orientarán sobre como no actuar de manera que incentivemos de algún modo las mentiras en nuestros hijos.

No hagas preguntas que puedan provocar una mentira. Esas preguntas de las cuales tú ya sabes la respuesta. ¿Te lavaste los dientes? En lugar de esto puedes decir, “Veo que no te has limpiado los dientes, ¿te gustaría que nos limpiásemos juntos?”

Sugiere soluciones a los problemas en lugar de buscar culpables. “¿Qué debemos hacer para tener las tareas hechas?” En lugar de “¿Hiciste tus tareas?”

Se honesto. Di “Eso no me parece muy real. Cualquier persona nos podemos asustar y sentirnos acorralados. ¿Por qué no salimos a que nos dé un poquito el aire y después charlamos tranquilamente sobre lo qué te está pasando? .”

Tus hijos tienen derecho a tener privacidad y si no ocurre algo que nos resulte evidentemente peligroso para ellos, debemos de respetar ese derecho.

Es fundamental hablarles de que los errores son oportunidades que tienen para aprender y mejorar. Mostrarles que no importa equivocarnos, que solamente de esa forma aprenderemos mucho más sobre la vida y las cosas. Pero sobretodo explicarles que hagan lo que hagan, eso no variará nunca todo el amor que sentimos por ellos.

Nunca mientas. Comparte con tus pequeños aquellas veces que fue muy difícil decir la verdad, pero en las que tuviste la valentía suficiente de explicar tus errores, sin tener miedo a las consecuencias. Unas consecuencias mucho menos negativas de lo que hubiera significado a nivel interno el seguir con una mentira.

Muestra el amor incondicional que les tienes. Hagan lo que hagan jamás te decepcionarán. Házselo saber.

Demuestra el valor que le das a la verdad y muestra agradecimiento. “Gracias por decirme la verdad. Sé que fue difícil, admiro la manera como estás dispuesto a enfrentar las consecuencias, y sé que puedes manejarlas y aprender de ellas”.

No intentes controlarle. Puede ser que lo único que quiera es comprobar que con la mentira puede sentir que es más libre haciendo lo que quiere.

La confianza de nuestros hijos en la familia debe ser absoluta: demuéstrales que pueden confiar totalmente en nosotros, que aquí digan la verdad que digan, serán comprendidos.

No juzgues a tu hijo, corres el riesgo de que no quiera sentirse juzgado y por lo tanto recurra a una mentira.

Esperamos que estos pequeños consejos os ayuden a saber manejar las pequeñas mentiras que a veces sin más remedio “se les escapan” a los peques. ¿Tenemos mucho trabajo, verdad?

Vía y más información|Criar y amar

Imagen| mpimentel001 en Flickr

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