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Niño buceando

Tras finalizar las clases de natación en julio, le pregunté a mi hijo mayor si querría realizar alguna actividad especial durante el mes de agosto, algo así como fotografía o inglés (pensaba yo que sería adecuado), pero él contestó que quería aprender a bucear.

¿Bucear? ¿con sólo ocho años?, ¡ah, claro!… esto debe tener algo que ver con lo seguro que se siente en el agua y con tener las gafas nuevas y el tubo. Pero bucear no es moverse a dos palmos de la superficie respirando aire del exterior (o al menos no lo es en exclusiva).

Yo busqué información para tomar una decisión (suponiendo que hubiera encontrado un lugar cercano a casa dónde poder inscribirle), y lo primero que me encontré es un artículo traducido y adaptado por Miquel Pontes cuyo original fue escrito por un doctor en bioquímica (y coordinador de seguridad en el buceo), llamado Larry ‘Harris’ Taylor. Es autor de más de 100 artículos pero yo os hablo de “Why I Do NOT Train Kids” , o ¿por qué no enseño a los niños a bucear?.

Además de resaltar los aspectos más importantes de este documento me gustaría aclarar algunos conceptos que he encontrado sobre las modalidades de inmersión existentes para niños.

¿A qué edad se puede empezar a bucear?

Existe una agencia certificadora de buceo llamada PADI que efectúa recomendaciones para programas estándares de buceo. Según esta entidad, la edad mínima para practicar este deporte tal y como lo conocemos (a cierta profundidad, con equipamiento completo y botella de oxígeno), serían los 14 años.

Sin embargo el doctor ‘Harris’ Taylor se muestra conservador y afirma que ‘el niño no debe bucear hasta que los padres confíen a su hijo el coche de la familia para conducir hasta el punto de buceo’. Es decir: a pesar de que algunas asociaciones médicas estadounidenses establecen la edad mínima en los 16 años, durante la adolescencia todavía pueden persistir algunos riesgos, y por lo tanto sería razonable esperar a la mayoría de edad

Pero existe la posibilidad de que a partir de los ocho años los pequeños se inicien con un programa ‘PAD Bubblemaker’ (en piscina o en el mar), y de que cuando superen ese nivel, se puedan inscribir en cursos PADI Scuba Diver o PADI Open Water (a partir de 10 años). Al menos en el Palamós Dive Center (Girona).

Hay también entrenadores que hablan de la posibilidad de practicar snorkeling (buceo con tubo para respirar), y aunque la edad mínima también se establece en los ocho años, he leído a padres expertos manifestando que no existe tal limitación si se le transmiten a los niños los riesgos del buceo, y las precauciones a tomar.

¿Puede ser peligroso que los niños buceen?

Antes de continuar me gustaría remarcar una frase del doctor ‘Harris’ Taylor, que habla de la adolescencia como una situación temporal, y con ello hace referencia a sus reticencias para que los niños practiquen buceo. Viene a decir que él no lo recomienda, pero de todas formas todos acabamos finalizando nuestra niñez y tenemos tiempo de sobra para dedicarnos a aficiones más propias de la etapa adulta.

Nos hace reflexionar sobre el mito de ‘la madurez de los niños’, es decir una cosa es que nuestros hijos crezcan, se desarrollen, vayan teniendo pensamiento autónomo y adquieran poco a poco independencia. Y otra cosa es que sean maduros, porque si lo fueran, no necesitarían a los padres.

Pasemos a las razones por las que el doctor ‘Harris’ Taylor desaconseja esta práctica en niños:

  • No hay ninguna forma de saber cuántas inmersiones, a qué profundidad, con qué duración, con qué mezcla de gases, para qué tipo de personalidad o en qué etapa del desarrollo son necesarias para causar este cambio de personalidad tras un incidente de descompresión. Como motivo para restringir el acceso de los niños al buceo recreativo, esgrime ‘las secuelas que puedan implicar un desarrollo negativo de la personalidad se consideran graves’.
  • Hablamos de un deporte donde es imposible definir todos los posibles escenarios y por tanto inherentemente peligroso para un pensador concreto incapaz de solventar una emergencia. La diferencia entre la tragedia y un día de buceo maravilloso puede residir en la capacidad de funcionar más allá de lo concreto, porque cada crisis requiere flexibilidad… algo que simplemente no existe en el pensamiento concreto de un niño.
  • Compensación: básicamente, las trompas de Eustaquio de los niños son pequeñas, planas y horizontales comparadas con las de los adultos. Esta orientación hace más difícil que el oído drene el agua y, como resultado, las infecciones de oído son mucho más comunes en los niños que en los adultos. Además, en los niños, la trompa de Eustaquio se cierra cuando tragan, mientras que en los adultos, se abre. En una situación de “presión negativa” la trompa de Eustaquio se cierra y el movimiento de aire se vuelve imposible. Los niños compensan peor o no pueden en absoluto.

Mientras que la maniobra de compensar puede ser una tarea fácil para un alumno de buceo adulto, se convierte en un grave problema para un niño, puesto que no valen las mismas técnicas cuando las trompas de Eustaquio no son funcionales.

Además en un documento sobre perforaciones de tímpano de Kids Health he leído que ‘si tienes pensado hacer buceo, sigue un curso de inmersión y obtén un certificado de buceo. Asegúrate de que aprendes a equiparar la presión a ambos lados del tímpano. No hagas buceo cuando estés acatarrado o padezca una infección de oído o de senos nasales’. Se trata de una recomendación dirigida a adolescentes
  • Otros aspectos a resaltar y preguntas que nos debemos hacer antes de tomar la decisión: las vías aéreas más estrechas sugieren un riesgo mayor de barotraumatismo, la magnitud de este aumento de riesgo es desconocida; los niños, debido a su menor masa corporal, se enfrían fácilmente y por ello la mayor susceptibilidad a la hipotermia de los niños requiere una estrecha vigilancia por parte del instructor; ¿qué efecto puede tener el buceo a profundidades recreativas sobre el cuerpo en la etapa de crecimiento?

Creo que en cualquier caso la recomendación más sensata que os podría hacer si queréis que vuestros niños hagan buceo (y no sois expertos, claro está) es por una parte que consultéis al pediatra, y por otra parte que os aseguréis de que el centro dónde os gustaría inscribirle cuente con certificaciones, y el personal esté lo suficientemente experimentado y formado para asesoraros.

Imagen | TauchSport_Steininger
Fuente | Mare Nostrum
En Peques y Más | Algunos consejos para elegir el deporte que practicaran nuestros hijos

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