¿Sigue siendo una experiencia social ir a comprar al centro comercial?

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Comprar en el Mall

El otro día, un poco antes de leer este artículo sobre cómo Amazon se comió a Sears, pude comprobar que efectivamente, ir a un centro comercial a comprar ha dejado de ser una experiencia social.

Y es que fui con mi hija y la experiencia fue un poco decepcionante. Estuvimos en la sección de libros infantiles y no sabíamos por donde empezar: libros colocados sin orden ni concierto, en algunos sitios apiñados, con las obras puestas en un pasillo de acceso a escaleras mecánicas, con vendedoras que más que vender despachan u ordenan los libros que dejamos desordenados. Una forma muy diferente de cómo se puede ahora buscar y adquirir un libro en Internet con acceso a las recomendaciones, experiencias, contenido, información gráfica, etc.

La experiencia aún fue peor cuando tuvimos que bajar al quiosco que había en el interior del centro comercial a buscar una revista. Y es que la responsable del quiosco tenía la oferta de revistas infantiles desperdigada, sin apenas variedad y con unas explicaciones sobre los productos que vendía totalmente decepcionantes. Mi hija salió de allí disparada.
Así que, ¿cómo tendrán que ser las compras del futuro?

En el artículo que comentaba, se indica expresamente que Amazon es el nuevo Sears y que también es el nuevo Wal Mart, el nuevo Barnes & Noble y el nuevo Best Buy. O sea que Amazon se lo comerá todo. O más exactamente, porque creo que tampoco hay que ser tan radical, lo que cambiará es la forma en la que compramos.

Porque creo que una de las profesiones del futuro será la de diseñador de espacios en la que los clientes descubran experiencias nuevas, que puedan acceder a la información del producto, que haya expertos en ventas y que adquirir un producto no sea lo primero sino lo último de una larga y rica cadena de sensaciones.

Por ejemplo, el otro día leía en la revista Yorokobu en Internet, que los hombres pueden ir de compras aunque las odien. Y que para conseguir vencer el odio proponen un servicio de personal shopper como elemento diferenciador y sin que eso incremente el precio en exceso para el cliente. Y atienden al personal en un ¡espacio diáfano!

Sólo nos queda pues esperar a ver cómo los centros comerciales se transforman en centros de ventas de sensaciones con mucho diseño, mucha practicidad y seguramente que con muchas lecciones aprendidas de Internet. Creo que aparecerán centros en los que los vendedores volverán a ser tales, no meros despachadores, y donde los productos no será quizá necesario tenerlos a la vista sino que accederemos a pantallas o información interactiva.

En casa mi padre me dice que soy muy raro aunque yo le digo que es cuestión de tiempo que acabemos comprando así. Serán como formas de comprar sin tocar el producto, con un tablet sentado eligiendo la compra a realizar, con un experto que asesore e informe. Y el comprador se dedicará a tomar un café mientras alguien recoge el pedido y dejan que los hijos se queden en un taller infantil mientras el resto de la familia hace la compra. Algo así tiene que ser el futuro. Y creo que lo veremos pronto.

Imagen | Aleksej Leonov

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