La importancia de comprar el calzado más adecuado para nuestros hijos

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Seguro que dentro de unos días muchos de vosotros estaréis eligiendo calzado nuevo para la vuelta al cole: los pies han crecido durante el verano pero puede que necesitemos aún zapatos destapados porque parece que el calor nos acompañará un poco más, y desde luego unas deportivas para las actividades físicas. Dentro dos meses volveremos a entrar por la puerta de la zapatería para elegir modelos más tapados y calentitos para que los pies de nuestros niños afronten el final del otoño y los meses de invierno.

Estoy convencida que no se os escapa el hecho de que debemos dedicar el suficiente tiempo a la adquisición de los zapatos para los pequeños, y es que los pies soportan gran presión a lo largo del día y más en el caso de los niños que se mueven sin parar, por ello debemos cuidarlos. A lo largo de los siglos el calzado ha respondido a las necesidades que presentamos las personas al respecto: protección, comodidad, soporte y resistencia; además puede que queramos ir a la moda o adecuadamente combinados.

¿Qué características deberían poseer los zapatos para niños?

Es recomendable que el material a los lados del talón sujete bien y que el resto del zapato sea flexible y poroso. La suela no debería ser excesivamente rígida, es mucho mejor que la parte de delante se pueda doblar con cierta facilidad hacia arriba, es una parte del calzado importante puesto que también ayudará a evitar resbalones, facilitando la normalidad caminando.

Planta ancha y punta redondeada o cuadrada proporcionaran comodidad. Hay algunos detalles que nos pueden pasar desapercibidos y ya con el zapato en casa nos pueden hacer arrepentirnos de nuestra decisión: es el caso de las costuras interiores en relieve o los remaches, pueden llegar a molestar muchísimo y provocar heriditas

El empeine debería poseer bastante sujeción que permita ajustarse a la anchura (cordones, velcro, etc.), por otra parte es conveniente que el tobillo se encuentre más libre para facilitar su correcto desarrollo, así que las botas las utilizaremos solo para protegerlos frente a la humedad o bajas temperaturas. En ocasiones les ponemos a las niñas botitas con demasiada frecuencia para que vayan a la moda, pero cuando se utilicen el material debe ser tan flexible que permita realizar diferentes movimientos sin dificultad.

¿Qué errores deberíamos evitar cuando vamos a la zapatería con nuestros pequeños?

En ocasiones se intercambian zapatos entre hermanos y esto no es bueno porque desde el punto de vista de la anatomía todos tenemos pies diferentes, incluso calzando el mismo número, además la forma de caminar también es distinta. No parece adecuado para un niño que sus pies estén dentro de un calzado con una huella anterior marcada y probablemente con deformidades provocadas por su anterior dueño.

Como ya sabréis no es muy conveniente que calcen deportivas cada día ya que suelen estar fabricadas en plástico (y por ello no favorecen la transpiración). El mejor calzado es el que está fabricado en piel o tela

Y ¿qué decir de los zapatos que les quedan algo grandes a nuestros hijos?, al comprarlos nos parece que de esta manera les durarán más tiempo, pero el intento de sujetar un calzado que parece que vaya a caerse no es demasiado saludable para el crecimiento.

La verdad es que todos nos sentimos inseguros al probarles zapatillas, sandalias, zapatos de invierno o botas, sobre todo al tener que decidirnos por el número pero por eso es recomendable consultar con los dependientes de la tienda donde nos atiendan, además de utilizar (en su caso) calcetines similares a los que van a necesitar para el calzado en concreto y asegurarnos de que caminen un poco por la tienda para que ellos mismos nos puedan indicar cómo se sienten y si hay algo que les molesta. Y recordad que a veces tenemos un pie algo más grande que el otro, en este caso valoraremos como queda en este.

Si escogemos bien el calzado de nuestros hijos, si dedicamos el tiempo suficiente a probar, preguntar y mirar calidades, después nos sentiremos tranquilos cuando los peques trepen, salten, se agachen, hagan carreras o caminen imitando a los animales.

Imagen | darnok
En Peques y Más | Los zapatos de los niños se destrozan por las punteras

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