Hace poco he conocido a una maravillosa abuela preocupada porque su nieto ha nacido hace apenas unos días y tiene Síndrome de Down. A ella y a todos nuestros lectores quiero dedicarles este artículo; artículo que además de informativo pretende ser esperanzador, lleno de ilusión…
Y es que no me cabe duda de que todos hemos oido hablar del Síndrome de Down, todos los reconocemos cuando los vemos, pero quizás nuestra idea sea algo equivocada o, en todo caso, incompleta.
Tener un hijo y que esté enfermo siempre es un drama, por eso hoy queríamos mandar nuestro apoyo a todos los que, además tengan una enfermedad rara, esas patologías poco frecuentes que afectan a uno de cada 2.000 nacimientos. El 28 de febrero se celebra el Día Mundial de las Enfermedades Raras con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre este grupo de personas.
Estas patologías suelen estar poco estudiadas precisamente por lo excepcional de sus casos y suelen tener una causa desconocida y por lo general son difíciles de diagnosticar. Hay datos que indican que desde la aparición de los primeros síntomas hasta que se hace un diagnóstico suelen pasar unos 5 años en los que las familias consultan todo tipo de especialistas que suelen tenerlo difícil para saber qué tienen los pequeños.
Se calcula que en España hay en torno a tres millones de personas aquejadas de unas siete mil enfermedades raras, y sólo la concienciación de la sociedad mejorará sus condiciones de vida. Os animo a uniros a alguno de los 100 actos que se llevarán a cabo por España bajo el lema “Sabemos lo que queremos: enfermedades raras, una prioridad social y sanitaria”.
Y es que no hay una relación causa-efecto para este fenómeno tan común, conocido como bruxismo. Fenómeno que, como sabéis, consiste en rechinar o apretar los dientes, principalmente los posteriores (molares).
Muchos niños al apretar los dientes también los rechinan, esto significa juntarlos y deslizarlos, generalmente haciendo un movimiento oblicuo hacia adelante y hacia atrás. Esta acción puede hacer que los dientes se desgasten, produciendo un sonido muy molesto.
El ronquido que acompaña a tantos adultos en sus horas de descanso (para el padecimiento de sus cónyuges) también es en ocasiones el predominante de los sueños de los más pequeños.
Según ha aclarado el médico de familia Javier Pacheco a la publicación digital Ideal.es,
«entre un 2 y un 3% de la población infantil sufre apnea del sueño y el diagnóstico más frecuente se registra entre los 2 y los 7 años de edad»
por lo que los padres deberemos de tener cautela con los síntomas que a continuación detallaremos y actuar en consecuencia acudiendo al pediatra.
Hace unos días se publicaron los datos de un estudio realizado a un total de 1.094 niños de entre 8 y 12 años a través de una herramienta denominada “Inventario de Estresores Cotidiano”.
Dicho inventario reune veinticinco items de situaciones diarias vinculadas a las calificaciones escolares, los problemas de salud, la familia o la relación entre iguales, todas relevantes en el desarrollo infantil.
Una vez más recibíamos la noticia de que diversos factores como la soledad o el exceso de tareas durante la jornada podía producir estrés en nuestros hijos y a causa de esto, los niños padecer consecuencias entorno a su salud física y mental.
A raíz de la noticia que ha saltado estos días en todos los diarios nacionales donde nos explican como unos padres gallegos están a punto de perder la custodia de su hijo a causa de una obesidad mórbida (con 9 años pesa 70 kilos) en gran parte ocasionada por una alimentación inadecuada, me gustaría recordar que los padres somos los responsables de la alimentación de nuestros hijos.
Tampoco veo natural que tengan que separar a ningún niño de sus padres para solucionar un problema de esta índole, si este es feliz con su familia, ya que además de las secuelas que pueda tener por su obesidad, esta separación se puede convertir en una experiencia totalmente traumática e inaceptable para un pequeño de 9 años.
Seguramento todos conocemos a alguien que alguna vez se ha mordido las uñas o incluso que lo hacen actualmente. Hay muchos niños hoy en día que también se las muerden y esta costumbre no solo es una manía que adquieren de pequeño, sino que refleja un estado general del niño.
Muchos expertos coinciden en que la onicofagia o acto de morderse las uñas suele producirse por diversas situaciones como inseguridad, nerviosismo o ansiedad, esto hace que uno se lleve las manos a la boca y, de esta manera, se alivia la tensión del momento.
El tema de la grafología es muy interesante, tengo una conocida que está estudiando psicología e hizo un master el grafología, y aunque para muchas personas es una pseudociencia, para otro gran número puede decirse que es una ciencia verdadera, incluso se va incorporando poco a poco en los planes de estudios de muchas universidades de todo el mundo. Realmente revela gran cantidad de información sobre la personalidad de cada uno, sin compararla con alguna de las ramas esotéricas existentes, sino de alguna otra rama de la psicología que aún no está del todo admitida oficialmente.
Existen psicografólogos infantiles que analizan los dibujos y escritura de los niños para realizar su diagnóstico. Realmente son muy reveladores y nos muestran claramente el retrato psicológico del niño. Este estudio puede ayudar a prevenir posibles trastornos de personalidad y corregir problemas específicos del aprendizaje tanto de la lectura y la escritura.
Tal y cómo comentabamos en el post anterior de esta serie, la detección precoz es de vital importancia para mejorar el pronóstico de los problemas de visión de nuestros hijos.
Algunos de estos problemas empeoran si no se tratan a tiempo mientra que otros sólo pueden corregirse por completo si se actúa pronto. En la mayoría de los casos nuestro hijo necesitará gafas, aunque en cada caso estarán adaptadas al tipo de dolencia que se le diagnostique.
Es importante llevar a los niños a revisiones de la vista una vez al año, la mayoría de los problemas de visión aparecen en la infancia y detectarlos lo antes posible puede resultar una ventaja a la hora de tratarlos.
Los problemas de visión pueden afectar al rendimiento escolar de nuestro hijo y numerosos estudios lo relacionan con una mayor incidencia del fracaso escolar. Es precisamente al comenzar la etapa de primaria cuando resulta especialmente importante que vean con nitidez de cerca, para leer y escribir, y de lejos, para ver la pizarra y entender correctamente las explicaciones del profesor.