
Los disfraces esconden múltiples ventajas para los niños y también para sus padres. La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) recuerda que no es necesario esperar a Carnaval para disfrazarse y que el juego con disfraces cumple una importante labor pedagógica en los ámbitos social, afectivo-emocional, cognitivo y psicomotor. Lo recomiendan a través del sitio Dale Tiempo al Juego.
Cada vez que un niño se disfraza está adquiriendo sin darse cuenta una serie de conocimientos, imprescindibles para la vida adulta. Enfundados en su disfraz, los niños ponen en marcha su capacidad para imaginar, introducir normas sociales o interpretar el rol de otro personaje, entre muchas otras cualidades.






