
Hablar de la muerte con los niños es un tabú, y lo es porque para nuestra sociedad es todavía un tema del que parece que sólo se puede hablar para dar noticias. La vida representa un círculo: todos nacemos y nos morimos pero cuando los nacimientos y las muertes se separan de nuestra cotidianeidad, nos perdemos muchísima información sobre ellos.
Sabemos que “morirse es dejar de estar vivos”, y sin embargo nos resulta muy incómodo responder las preguntas que los pequeños se hacen en torno a este tema. Sin embargo ellos son muy sensibles y nos “perciben” perfectamente, por eso si no desmontamos el tabú, no se atreverán a preguntarnos y perderemos oportunidades de oro para reforzar la comunicación familiar.








