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No nos cabe duda de la importancia de la higiene en el cambio de nuestras vidas en los últimos cien años, especialmente en la de los niños. Nadie duda de que el estado de salud y la esperanza de vida de los paÃses desarrollados se debe en gran parte a la generalización de una serie de pautas relacionadas con evitar el contacto con los microorganismos responsables de enfermedades.
Pero, como todo, parece que ello tiene un precio. Y que llevar las cosas al extremo de la obsesión tampoco es recomendable. Yo no voy a decir que los niños deben ir sucios por la vida, porque no es verdad, pero tampoco hay que dejarse llevar por los excesos de no dejarlos ni moverse por miedo a la suciedad.
Y es que hay teorÃas que relacionan el exceso de higiene con la mayor prevalencia de enfermedades como alergias y asma, la llamada TeorÃa Higienista. Nuestro sistema inmune, al no tener contacto apenas con microorganismos, se “entretiene” en desarrollar inmunidad y reacciones exageradas contra invasores tan inocuos como el polen o los ácaros del polvo.
Por otra parte, el jabón puede perjudicar la sensible piel de los niños atópicos. Y, por último, también existe la teorÃa de que la polución producida por los desinfectantes, detergentes y suavizantes vertidos por el primer mundo favorece la aparición de bacterias resistentes a antibióticos, con lo que nuestra principal arma en la lucha contra los patógenos se nos vuelve en contra.
Ahora que nuestros peques ya no son tan vulnerables, pues tienen un sistema inmunológico adulto desde los cinco años, dejémosles disfrutar un poco de la suciedad, es decir, del barro, del suelo, de los animales, del campo… Aún no huelen, no hay que ser tan estrictos con las duchas. Su salud y nuestro medio ambiente nos lo agradecerá. Y ellos mismos, tan ávidos de ejercicio y experimentación.
Más información | Revista SEAIC, Planet Earth, La lógica del titiritero.
Foto | Stinkie Pinkie
Comentarios
Pues espero que sea una buena práctica, porque mi hijo acaba de cumplir cinco años... y realmente esta es la primera primavera en la que no tiene la piel destrozada...
No te entiendo. Destrozada ¿de los lavados, de la suciedad o de la atopÃa?
De la atopÃa... al llegar la primavera hasta se le hacen heridas y todo... y los ojos se le llenan de granitos... ¡un desastre! pero con el verano, el sol, el agua de mar y la arena de la playa... todo desaparece hasta la primavera siguiente.
Pues me alegro que esté mejor. No sé cuál es el mejor tratamiento una vez que hay atopÃa, pero el jabón, el justo.
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