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Las manualidades son una parte muy importante para el desarrollo de nuestros hijos. La imaginación que requieren, la motricidad que se desarrolla con esta práctica y el tiempo que pasan entretenidos realizando sus obras, son unos puntos más que importantes para fomentar su realización.

Como ejemplo voy a poner un cuadro que hicimos con restos de materiales que teníamos, es original, sencillo de realizar y con multitud de posibilidades según nuestros gustos.

En nuestro caso elegimos un paisaje de una isla desierta, ¡con tesoro y todo!.

Para realizarlo utilizamos un cartón de la medida que vayamos a querer el cuadro. Es preferible que sea algo resistente, ya que iremos pegando en él los materiales que vayamos a utilizar a modo de decoración. Un trozo de bayeta de color azúl, de las que se encuentran en cualquier tienda y vienen varias juntas de diferentes colores, cartón ondulado de color naranja, fieltro adhesivo de diferentes colores, dos pompones de color marrón, papél crespón metalizado de color azul, un ojito de tamaño mediano y purpurina pegamento.

Lo primero era pegar el fondo del cielo, sobre él se va pegando todo lo demás. Utilizamos para ello el trozo de bayeta azúl cubriendo todo el cartón, bueno si no hay suficiente dejaremos libre la parte de abajo, donde irá la isla, puesto que al taparse no se verá su falta.

Con un trozo de cartón ondulado de color naranja hicimos la forma de la isla en sí. Se pega encima del cielo cubriendo toda la parte inferior de nuestro cuadro. Sobre ella pegamos un trozo de fieltro adhesivo en forma de hierba de color verde. Del mismo material, fieltro adhesivo marrón y fieltro adhesivo amarillo, hacemos el tronco de la palmera y el baúl. La parte de arriba de la palmera, las hojas, se hacen de fieltro adhesivo verde y le pegamos dos pompones marrones, de tamaño pequeño, a modo de cocos.

Recortamos dos trozos de fieltro adhesivo, uno redondo amarillo y otro más grande naranja con alguna forma que simule el sol. En nuestro caso le dimos un toque un poco más infantil, así que redondeamos los rayos. Se pega el trozo amarillo encima del naranja. Ambos se fijan a la bayeta azul en una de sus esquinas. Con unos trozos de fieltro adhesivo blanco formamos unas nubes que se pegan también en la bayeta.

Para rematar nuestro paisaje recortamos, en el papél crespón metalizado de color azúl, la mitad del cuerpo una ballena y un trocito de la cola de ésta, pegándola encima de la isla, para que de la impresión de tener mar detrás. Se le pega un ojo mediano y se le hace el chorro con fieltro adhesivo azúl claro. Se decora el chorro con un poco de purpurina pegamento de color gris, para que de aspecto de agua.

Ya hemos terminado nuestro cuadro, solo hay que buscar un buen sitio en la casa para lucir nuestra pequeña obra de arte.

Imagen | Paloma M.

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