Se mantienen los cuentacuentos tradicionales en los pueblos de España

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Cuando era muy pequeño mi abuelo nos contaba un cuento que hablaba de un alcaraván al que capturó una astuta zorra. Cuando el alcaraván estaba a punto de ser devorado por la zorra, el pájaro, más listo que el mamífero, le dijo que tenía que decir ¡al alacaraván comí! para que todo el mundo supiera lo temible que era. Obviamente cuando la zorra abría la boca para gritar ¡al alcaraván comí! el pájaro salía volando y decía ¡a otros tontos comerás pero no a mí! Y mi abuelo se reía mientras lo contaba haciendo que todos los nietos nos riésemos también aunque no entendiésemos casi nada de lo que contaba.

El otro día pudimos asistir a una representación callejera como las que pasan en los miles de pueblos de España durante el verano, en la que contaron, con mucho más tiempo, dedicación y parafernalia el cuento del alcaraván. Mientras lo veía pensaba en mi hija y que la tradición parece que se puede mantener y que cuentos de hace muchos años todavía siguen vivos y vigentes.

Además contaron adivinanzas, cantaron canciones, hicieron participar a niños y mayores y pusieron encima de la mesa muchos ingredientes y condimentos clásicos y llenos de atractivo para los niños. Estaba la maleta Enriqueta, la cacerola Lola, las cucharas Sara y Tamara y la pandereta Julieta que era prima de la maleta Enriqueta. Ese juego de palabras, esa forma de recordar las cosas, esa sonrisa que se les ilumina a los niños es muy típica de estos artistas que recorren los pueblos contando historias clásicas.

Durante más de una hora los peques estuvieron entretenidos con los cuentos del alcaraván, con las canciones más clásicas, se cantó un fragmento de la canción de la Vacuna que me parece tan maravillosa, con adivinanzas, con mucha participación de los críos y también de los mayores. Una de las cosas que más me gustó es que los artistas observaron que los niños estaban muy lejos de ellos así que les rogaron que se acercaran y que se sentaran en el suelete, con el culete pegado en él, y muy cerca de ellos. Demostraron que no necesitaban ninguna barrera ni espacio físico entre ellos y los niños. Muy de agradecer.

Y los mayores pudimos adelantar nuestras posiciones, asistir al espectáculo y mantener un ojo sobre los niños. Porque ahora en verano, el buen tiempo permite que la calle pueda convertirse en un espacio de ocio con muchas actuaciones en directo y llenarlo con las miles de sonrisas que los niños nos regalan cada día.

En Peques y Más | Nelson Calderón, cuentero, Cuenta Cuentos en RTVE
Imagen | Marcos López

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