
Una de las actividades que más me gustaban de pequeña era ir al campo en verano a recoger zarzamoras. Cogía una cesta y me lanzaba con mis amigos en busca de las zarzas con las moras más gordas y ricas. Lo cierto es que aún hoy sigue siendo un buen plan para una visita al campo ya que sigue habiendo zarzas por todas partes.
Lo único que hace falta para salir a por zarzamoras es una bolsa donde llevarlas (mejor de tela, una mochila o una cesta, para que no se venza con el peso) y un poco de cuidado a la hora de recogerlas. Lo mejor es elegir las moras más negras ya que las rojas aún no están maduras, pero si vosotros sois grandes fans de la acidez, adelante. También me he acabado convenciendo de que lo más sensato es seguir el consejo de mi abuela de no coger las que están más cerca del suelo para no llevarme sorpresas.
Mucho cuidado para que los niños no se pinchen ni se caigan en la zarza (lo confieso, yo me caí alguna vez en mitad del entusiasmo) y, por supuesto, enseñad a los pequeños a respetar la naturaleza para que otros que vengan detrás también puedan disfrutar de la experiencia. Una vez en casa, podéis usar las moras para comerlas frescas o para hacer confituras después de haberlas lavado bien.
Imagen | Alé
En Peques y más | Excursiones
Comentarios
Pues nunca me habían aconsejado no coger las que están más cerca del suelo... así que tomo nota...
Jajaja! Es un consejo muy de abuela, igual que lo de no coger las que están justo justo al borde del camino.
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