Pasada ya las fiestas de la zona e imagino de muchos pueblos y municipios, me he dado cuenta que cada vez está en más auge los llamados Encierros infantiles. El año anterior los llamaban Encierros ecológicos, aunque creo que la denominación actual se adapta más a la realidad.
Para aquellos que no sepan de que hablo se trata de un pequeño encierro para niños, y no tan niños, que en lugar de las reses habituales utilizan unas carretillas con forma de toro. Son llevadas, a la carrera, por unos hombres que intentan realizar las funciones del animal, persiguiendo a los niños pero sin ningún peligro claro está.
Por una parte me ha hecho mucha gracia ver como mi hijo ha sido capaz de lanzarse al ruedo y divertirse intentando esquivar a estas imitaciones taurinas, aunque la mayoría de las veces se escondía en los burladeros de la plaza. Pero por otra no deja de darme miedo el que pueda aficionarse a ponerse ante un animal real cuando sea mayor, claro que para eso queda mucho y no es lo mismo un juguete que algo real y tan peligroso.
No obstante, más allá de lo que cada uno opine personalmente de los festejos taurinos, debemos fijarnos en la diversión que supone todos estos eventos para los niños. Todos los años lo viven con especial emoción cuando se van acercando las fechas de las fiestas, solo piensan en los encierros infantiles y en las carreras que se darán todos juntos. Incluso van más allá pensando en poder tocar al torito sin ser mojados.
Muchos padres nos vemos “obligados” a acompañarlos en la plaza y correr también para que no nos mojen, que realmente esa es la función de los falsos toros, al menos es lo que conlleva el contratar la empresa que viene a nuestra zona. Y al final acaba el tendido de la plaza completamente vacío y todo el personal en el ruedo, corriendo de un lado a otro intentando sortear a los cuatro o cinco toros con ruedines que se mueven entre la multitud a golpe de spray acuático.
Aparte de la opinión que me merezcan los encierros de verdad, este tipo de actividad para niños me parece bastante divertida, quizá incluso se cansen de esta práctica por haberla realizado de pequeños y de adultos no tengan esa obsesión por correr delante de un toro, quizá sea al revés y les guste incluso más, solo el tiempo lo dirá, por lo pronto me quedo con la experiencia positiva para él y lo bien que se lo pasa esos días.
Comentarios
Como si no tubiesemos bastante como para aguantarlos en adultos como para tambien en niños, ademas yo no le voy a enseñar a mi hijo que maltratar a un animal esta bien.
El participar en este tipo de encierros no quiere decir que no le enseñes al niño a respetar a los animales. Nos guste o no, ya he comentado en el artículo que no quiero entrar en detalles sobre los encierros tradicionales, es una realidad en la que vivimos, sobre todo en los pueblos. Puedo no llevarle a una corrida de toros por principios, puedo evitar también que vea un encierro con animales vivos, pero lo que no puedo hacer es evitar que acuda a este tipo de eventos cuando sus amigos en el colegio le repiten a todas horas lo bien que se lo pasan. Creo que tiene derecho a elegir por él mismo donde quiere o no quiere ir, aunque sí es cierto que el adulto debe informar sobre ciertas actuaciones y el daño al animal real. Entiendo perfectamente tu postura y la respeto.
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